Artículo actualizado el
8/13/24
La transformación de los alimentos, que incluye procesos como la cocción, la mezcla y el envasado, es una etapa esencial de la cadena agroalimentaria. Sin embargo, esta fase también genera un desperdicio significativo, representando aproximadamente el 10 % del desperdicio alimentario mundial, lo que equivale a una pérdida de 130 mil millones de dólares cada año. En España, la fase de transformación de alimentos representa el 33% de los residuos, con más de 1,4 millones de toneladas.
Exclusión de productos no conformes :
Las normas de calidad estrictas impuestas por la industria llevan a la eliminación de productos comestibles que son considerados inestéticos, como las frutas y verduras "imperfectas".
Falta de infraestructuras :
Las infraestructuras inadecuadas y el equipamiento obsoleto pueden comprometer la gestión de los recursos, provocando pérdidas de alimentos.
Decisión de tirar en lugar de revalorizar :
Algunas empresas prefieren desechar subproductos alimentarios en lugar de revalorizarlos, creyendo que los costos de reutilización superan los de eliminación.
Cambios de máquinas :
Las recalibraciones necesarias durante la transición entre diferentes tipos de producción pueden resultar en cantidades significativas de productos no conformes que a menudo son desechados.
Para abordar estos desafíos, la industria agroalimentaria está cada vez más comprometida a reducir el desperdicio alimentario :
Adopción de tecnologías sostenibles :
La integración de tecnologías como la inteligencia artificial permite optimizar la gestión de la producción y mejorar las previsiones de demanda, ayudando a reducir los excedentes.
Economía circular :
Muchas empresas están adoptando modelos de economía circular que buscan valorar los residuos como recursos. Esto incluye la creación de nuevos productos a partir de subproductos alimentarios, como purés o sopas. Un aspecto esencial de esta economía circular es la donación de alimentos. Organizaciones como Comerso desempeñan un papel clave al facilitar la donación de productos alimentarios no vendidos o no conformes a asociaciones benéficas. Este tipo de iniciativas no solo reduce el desperdicio, sino que también ayuda a alimentar a poblaciones vulnerables, transformando lo que podría ser un desecho en un recurso valioso para la sociedad.
Sensibilización y formación :
Los programas de sensibilización y formación para empleados y socios son fundamentales para promover una cultura de sostenibilidad y reducir el desperdicio en cada etapa de la producción.
Colaboración con distribuidores :
La gestión eficiente de los inventarios y pedidos con los distribuidores ayuda a minimizar el sobrestock y optimizar la venta de productos antes de su fecha de caducidad.
El desperdicio alimentario durante la transformación sigue siendo un desafío importante, pero se están realizando esfuerzos crecientes para abordarlo de manera proactiva. La adopción de soluciones innovadoras y sostenibles es esencial para garantizar la durabilidad del sector agroalimentario. En respuesta a consumidores cada vez más conscientes del impacto ambiental del desperdicio, la industria debe adaptarse a esta nueva realidad para construir un futuro más responsable y sostenible.
Estas iniciativas, incluidas las de Comerso, ilustran cómo el sector puede transformar el desafío del desperdicio alimentario en una oportunidad de valorización y solidaridad.